JJOO: La primera emoción.

10 08 2008
Paula Belen Pareto

Paula Belen Pareto

Por un instante mínimo, apenas por un flash que pasó demasiado velozmente por la escenografía del gimnasio de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Beijing, Paula Belen Pareto recordó su infancia en San Fernando, el amor incondicional de sus padres Aldo y Mirta y de sus hermanos Marco y Estefanía. Y sus primeros pasos en el judo cuando apenas tenía 9 años. Y sus amigas de Estudiantes de La Plata, con quienes jugaba de enganche en un equipo de fútbol que se llama Paulita y el resto y donde para todos es La Peque. Y sus exámenes postergados de Medicina en la Universidad de Buenos Aires… En ese momento justo en el que la medalla de bronce de la categoría de los 48 kilos empezó a ser una realidad, Paula Belen Pareto supo que tanto esfuerzo bien había valido la pena…

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Luego de hacer un rápido recorrido por su ruta hacia el bronce, con la victoria contra la australiana Day, la derrota frente a la japonesa Tani (una leyenda de la categoría con dos medallas de oro olímpicas conseguidas en 2000 y 2004 y siete títulos mundiales, incluídos el del año pasado en Río de Janeiro, donde Pareto fue quinta) y los triunfos contra la china Wu y la húngara Csernoviczki, el combate decisivo ante la norcoreana Pak Ok Song merece un párrafo aparte.

Pero no por un comentario técnico o un análisis táctico de la lucha sino porque la definición estuvo cargada de emoción y suspenso. Pak, que había sido superior en buena parte del combate al mostrar una mayor predisposición ofensiva, había sacado la ventaja con un koka (diferencia mínima de puntaje) a los 2m50s de los cinco establecidos. Quedaban entonces apenas 12 segundos para el cierre cuando Pak tiró un lance y el contralance de Pareto terminó con su rival en el tatami y un aparente waza ari (diferencia máxima de puntaje) de la argentina. Sin embargo, los árbitros fallaron a favor de Pak y ahí se produjo la polémica, con el marco de los silbidos del público y la lógica reacción de Carlos Denegri, el entrenador del seleccionado argentino que la orientó a la medallista en lugar de Carlos Yuma, su histórico técnico que no pudo viajar a la capital china. Mientras Pareto se tomaba la cabeza y lloraba, los jueces deliberaban; mientras su angustia crecía, esos hombres y mujeres vestidos con saco azul-celeste y pantalones blancos, decidían. Hasta que cambiaron el fallo y la argentina se puso en ventaja. Quedaban 12 segundos, entonces, tiempo suficiente como para que la adversaria consiguiera un ippon (nocaut). “¡Mantené la concentración, no te distraigas!”, le gritó, le imploró, casi le rogó Denegri. Y Pareto, con el cuerpo cansado pero con el corazón hecho una coraza, se bancó el último ataque y festejó. Y ahí sí, lloró. Aunque fueron lágrimas distintas, lágrimas de una felicidad que jamás olvidará porque este 9 de agosto de 2008, en los Juegos Olímpicos de Beijing, ella hizo historia. Pero de la grande y de la importante, claro. De la que se recuerda por mucho tiempo.

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Fuente: Clarin.com

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2 responses

14 08 2008
Kai

Na felicitaciones a la judoca..
bien ahi la iniciativa de poner las medallas =)

14 08 2008
Nev

Excelente que haya deportistas que se esfuerzan tanto a cambio de muy poco…




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